Nacida en Caracas un domingo a la 13:30 de la tarde, desde muy joven retó al mundo a que comprendiera su intempestividad. Estudió en colegios de monjas donde aprendió una excelente caligrafía y reconoció el mundo espiritual humano, sobre todo en aquella capilla gótica que le encantaba por los colorines de sus vitrales (quizá ellos potenciaron su sentido de la abstracción). Desde muy joven y quizá por error comenzó a leer Hermann Hesse, Friedrich Nietzsche, Thomas Mann. Es probable que ello decidiera su futuro profesional y que la influencias de estas lecturas volvieran a mostrarle un camino poco frecuentado por los jóvenes tan tempranamente: la reflexión. A los 17 años comienza a estudiar filosofía en contra de los deseos familiares, pero como para ella eso era esencial no intenta negociarlo de ninguna manera, sino la única conocida: hacerlo bien. Muy tempranamente se hizo licenciada – a los 23– con una tesis sobre “Cuerpo e Interpretación en el pensamiento de Nietzsche”. A los 24 años comenzó como profesora en la Universidad Metropolitana donde trabajó durante 15 años. Simultáneamente participó en el proyecto de creación de la Escuela de Filosofía del a Universidad de la Tercera Edad. A los 26 años compitió por una cátedra en la Escuela de Filosofía de la Universidad Católica Andrés Bello ¡y para sorpresa de todos, incluyéndola, ganó el concurso!. También colaboró ad honorem con la Escuela de Filosofía y la Escuela de Arte de la Universidad Central de Venezuela. Años después entró como profesora contratada en la Escuela de Estudios Políticos de la misma Universidad, enseñando sobre temas relacionados con el pensamiento político en Nietzsche y sus relaciones con la Posmodernidad. Luego cursó estudios de Maestría en la Universidad Simón Bolívar, en los cuales profundizó en la filosofía nietzscheana desde la teoría del conocimiento y en filosofía francesa contemporánea. Allí descubrió la existencia de un filósofo alemán de principios del XX, Hans Vaihinger, del cual es especialista. Su tesis de Maestría fue una investigación sobre las influencias del neocriticismo en Nietzsche , relacionando la teoría del conocimiento de Nietzsche con los planteamientos sobre la ficción de Vaihinger. A raíz de eso publicó algunos artículos especializados Posteriormente comenzó el Doctorado en Ciencias Sociales, donde reconoce haber vivido uno de los momentos intelectuales más activos de su vida. Asistió a seminarios con personalidades intelectuales de la talla de: Agnes Heller, Julio Ortega, José Martín Barbero, Hermann Herlinghaus, Agapito Maestre, Roberto Follari , Rigoberto Lanz, Gustavo Martín, Agustín Martínez, entre otros. Después se trasladó a España por motivos de inquietud vital e  intelectual: se fue a hacer un curso de Cocina de Autor de la mano de Salvador Gallego en Madrid. Quizá fue una etapa en la que tocaba dejar reposar todos los conocimientos y considerarlos desde otra perspectiva. Pero un acontecimiento feliz camió su boleto de vuelta a Venezuela por una estadía definitiva. Ya en Barcelona volvió a los estudios. Allí consiguió interlocutores interesantes como Manuel Cruz Rodríguez (tutor de su trabajo doctoral),  Miguel Candel, Enrique Lynch, Fina Birulés (entre otros). A fin de continuar lo que ya había iniciado en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela, se ocupó de temas de hermenéutica y siguió trabajando las perspectivas de Gadamer y de Vaihinger, para poder integrar el concepto de la ficción con el estudio de la comprensión. Ello dio como resultado su investigación doctoral titulada “El sentido de lo cuestionable: comprensión y como-si en la hermenéutica gadameriana, que le otorgó el título de Doctora en Filosofía Contemporánea por la Universidad de Barcelona, con la máxima calificación. Mientras estudiaba el Doctorado emprendió su propio negocio y abrió un restaurante en el Barrio de Gracia “Apicius”, en honor a uno de los primeros grastrónomos de Occidente que además, le hacía competencia Séneca. Estuvo tres años al frente de este negocio pero ya en el año  2002 volvió a entrar en contacto con la filosofía. Fue en ese año que apareció el “Más Platón, menos Prozac” de Lou Marinoff y en el coincidió con inquietudes que ella venía trabajando por su cuenta con un colega: el uso de la filosofía más allá de las fronteras académicas. Fue entonces cuando entró en contacto con la Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosóficos (ASEPRAF). Ha sido profesora del curso de formación de asesores de dicha asociación y perteneció a su junta directiva. En el 2003 en compañía de otros asesores de Cataluña, refundó la AFPC (Associació de Filosofia Pràctica de Catalunya) de la cual fue vicepresidenta. En ese período promovió y coordinó diversas actividades de formación y divulgación para la Práctica Filosófica, como cafésphilo, talleres y conferencias. Estuvo trabajando estrechamente con el  GRUPO ETOR en Sevilla y con la APAEF en Portugal y con otros grupos y asesores internacionales (Israel, Canadá, Italia, Francia). Fruto de esa inquietud y esos encuentros diseñó el programa para el Master en Práctica Filosófica y Gestión Social de la Universidad de Barcelona (Máster en la Universidad de Barcelona). Este programa sólo pudo sobrevivir una edición debido a la presión de los medios académicos y de algunos de sus colegas. Después del 2009, año en que se doctoró,  ha seguido sus investigaciones de manera independiente. Está desvinculada de las asociaciones españolas de la Práctica Filosófica por considerar que sus ideas e intereses no se ven representados en ellas y está muy feliz de que el sentimiento sea mutuo.

Actualmente mantiene su vinculación con la vida académica a través del CIPOST   (Venezuela) y de la SOCIETAS PHILOSOPHORUM VIVENTIUM (Societas Philosophurum Viventium), grupo coordinado y promovido por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona. Así mismo es miembro de SEDEN(Sociedad Española de Estudios Nietzscheanos) y la Societat Catalana de Filosofia